Muchos niños con necesidades educativas especiales, especialmente niños con autismo, viven rodeados de adultos que les dicen qué hacer, cómo hacerlo y cuándo. Aunque la estructura y las rutinas pueden ser positivas y necesarias para anticipar lo que va a ocurrir, también lo es sentirse partícipes de su propia vida y tener oportunidades reales para tomar pequeñas decisiones.
Dar elecciones —aunque sean sencillas— es una forma de transmitirles un mensaje muy poderoso: “Tu opinión importa. Tú también puedes decidir.” Esto no solo tiene un impacto emocional, sino que también influye directamente en la conducta, en la motivación para participar y en la forma en la que el niño se relaciona con su entorno. En la intervención en autismo en nuestro centro en Albacete, uno de los aspectos que más se trabaja es precisamente aumentar estas oportunidades de elección para favorecer la comunicación y reducir situaciones de frustración.
Por qué ofrecer elecciones
- Cuando un niño puede elegir, deja de ser un mero “receptor de órdenes” y pasa a tener un papel activo en lo que ocurre a su alrededor. Esta sensación de control y participación suele generar cambios muy significativos.
- Reduce la frustración y los comportamientos desafiantes, algo frecuente en niños con autismo cuando sienten que no pueden expresar lo que desean.
- Fomenta la cooperación y la disposición a participar en actividades que, de otra forma, podrían resultar poco motivadoras.
- Favorece la comunicación, incluso cuando el lenguaje oral es limitado o se utilizan sistemas aumentativos o alternativos.
- Refuerza la autoestima y la confianza en los adultos, porque el niño percibe que sus decisiones son escuchadas y respetadas.
- Desde el punto de vista conductual, la elección aporta sensación de control. Cuando hay control percibido, disminuye la necesidad de oponerse. Un niño con autismo que puede decidir entre dos opciones siente que su voz —sea verbal, gestual o a través de un comunicador— tiene valor.
Dar opciones es enseñar habilidades
Ofrecer elecciones no es únicamente una estrategia para reducir conductas problemáticas. Es, en sí misma, una habilidad funcional para la vida diaria. Elegir implica pensar, comunicar preferencias, anticipar resultados y asumir pequeñas responsabilidades.
En la terapia, enseñar a elegir forma parte del desarrollo de la comunicación funcional. Muchos niños pueden tener dificultades para expresar lo que prefieren o necesitan. Al ofrecer elecciones estructuradas, se les facilita una vía clara para practicar esa habilidad de forma segura y significativa.
Además, las elecciones deben adaptarse al nivel de comprensión del niño. Para algunos, puede consistir en señalar entre dos objetos reales. Para otros, en elegir el orden de las tareas o decidir entre distintas actividades. Lo importante es que la elección sea comprensible y real.
Ejemplos en la vida diaria
En casa o en el colegio, cualquier rutina puede convertirse en una oportunidad para practicar la elección, algo que trabajamos frecuentemente en la intervención:
- Mostrar dos prendas y preguntar: “¿Quieres esta o esta?”
- Ofrecer dos opciones de desayuno.
- Utilizar pictogramas para elegir entre baño o música.
- Permitir decidir dónde realizar una actividad: “¿Prefieres la mesa o la alfombra?”
- Elegir el color del material o el orden de las tareas.
A veces, una micro-elección cambia completamente la disposición del niño hacia la actividad. No se trata de que elija todo, sino de que tenga espacios reales donde su decisión cuenta.
Consejos prácticos
- Asegúrate de que ambas opciones sean viables. No ofrezcas algo que no puedas cumplir.
- Empieza con dos alternativas claras. Demasiadas opciones pueden generar sobrecarga.
- Refuerza el acto de elegir: “Has elegido el azul, buena decisión.”
- Respeta la elección.
- Utiliza apoyos visuales si el lenguaje oral no es suficiente.
Ofrecer elecciones no significa perder autoridad, sino compartir el control de forma ajustada. Supone enseñar al niño que puede influir en su entorno de manera adecuada.
Cada vez que un niño con autismo señala una opción, utiliza su comunicador o elige entre dos alternativas, está aprendiendo algo esencial: que su voz tiene valor. Y cuando un niño siente que puede influir en lo que ocurre, suele mostrarse más tranquilo, más comunicativo y más dispuesto a colaborar.
En definitiva, dar elecciones es una estrategia sencilla, pero con un impacto profundo en el desarrollo, la conducta y el bienestar. Es una forma práctica y respetuosa de fomentar autonomía, comunicación y participación activa en la vida diaria.